Aunque el profesor de francés, Bill, está buenísimo,
me aburro soberanamente en clase. Durante mi viaje a Europa he mejorado mucho
mi español y he aprendido a defenderme en francés, italiano y alemán, así que
este curso me he apuntado a francés en lugar de a español para mejorar un poco
mi gramática, pero la clase tiene un nivel tan bajo que es imposible no
dormirse. Espero que sea solamente porque es el primer día.
̶
Señorita
Griffin – miro al profesor – ¿Está prestando atención a la explicación?
̶
Oui, monsieur.
̶
Parlez-vous français, mademoiselle? – ¿habla francés señorita?
̶
Plus que l'autres élèves – más que los otros alumnos.
̶
Très bien, Cassandra – muy bien –. Tienes buena pronunciación y
todo.
Sonrío, Bill me devuelve la sonrisa y sigue con la
clase. Se me hace eterna. Cuando suena el timbre recojo mis cosas y me voy, ni
siquiera espero a que Becky y Lily salgan. Voy a mi taquilla a recoger unas
cuantas cosas, tengo unas ganas terribles de llegar a casa.
Me paro. Nathan está al otro lado del pasillo
hablando con una chica que supongo que es su hermana, porque es tal y como
Becky dijo. En cuanto me ven se callan. Nathan se aleja por el pasillo a toda
prisa dejando a su hermana plantada ahí de pie. Me vuelvo hacia mi taquilla e
introduzco la combinación, 0666, saco el libro que estoy leyendo y guardo las
cosas de francés. La cierro y me voy, o al menos lo intento, porque al girarme
me encuentro a la hermana de Nathan dispuesta a hablarme.
̶
Que
combinación más curiosa – me dice sonriente.
Sus grandes y luminosos ojos verdes dorados me
impactan. Son todo lo contrario a los de su hermano, cálidos y amables.
̶
Es un
número que me persigue – digo devolviéndole la sonrisa.
̶
¿Sabes
lo que significa?
̶
Hay
muchas opiniones respecto a eso, la mayoría cree que es el número del Diablo.
Yo creo que simplemente es un número.
Una chispa brilla en sus ojos como brilló en los de
Nathan en clase de gimnasia. Ella asiente lentamente.
̶
Entiendo
– dice –. Soy Elektra, la hermana de Nate. Cassie… ¿Puedo llamarte Cassie?
̶
Claro
– me encojo de hombros.
̶
Siento
que mi hermano sea tan… borde contigo. Verás tú – hace una pausa para pensar
las palabras adecuadas – le recuerdas algo de nuestro pasado que intentamos
olvidar.
̶
¿Y a
ti no te lo recuerdo? – ella se ríe.
̶
No –
alzo una ceja –. Bueno, él es el hijo mayor y se ve más afectado por algunas
cosas que yo. Te pido que lo disculpes por favor, él no suele ser así, está un
poco confundido, pero se le acabará pasando te lo aseguro.
̶
Esperemos,
– digo – porque la próxima vez apuntaré con el balón un poco más abajo.
Elektra se ríe y se marcha pasillo arriba en busca
de su taquilla. Yo me voy en busca de mi casa.
Mientras camino, me siento un poco observada. Aún
despierto comentarios entre mis compañeros. Muchos porque he vuelto antes de lo
previsto, aunque otros seguro que estarán hablando de mi pelea con Nathan
Johnson.
Saco mi móvil y me pongo los cascos para no tener
que escuchar ningún comentario indeseado y pelearme con alguien más hoy. Porque
yo no soy de las que se quedan calladas si saben algunas cuantas cosas que
harán a la otra persona arrepentirse toda su vida de haber hablado mal de mí.
Trato a las personas como ellas me tratan a mí. Ojo
por ojo, diente por diente. Sí, el mundo acabará quedándose ciego y mellado
pero ¿y a mí qué? Es lo justo. Al menos es lo que pienso. Eso y que tengo que
sacarme el carnet del coche. No me importa andar ahora, pero en invierno hace
demasiado frío por las mañanas y no soporto a mis padres tan temprano. Ni a
ellos ni a nadie. Estoy demasiado dormida como para hacerlo y en mi viaje me
acostumbré a estar sola.
Cruzo la carretera por el paso de cebra. Un Ford
Fiesta negro se detiene para dejarme pasar. Elektra me sonríe desde dentro del
coche. Le devuelvo la sonrisa y la apago inmediatamente al ver a Nate
conduciendo a su lado. Su mirada fría vuelve a hacer de las suyas y me hiela la
sangre ahora que el calor del enfado ha pasado. Aparto la mirada y sigo
adelante. Cuando llego a la otra acera me doy cuenta de que el Ford aún no se
ha puesto en marcha. Elektra le dice algo a Nathan pero él tiene la vista
clavada en la carretera y mueve lentamente la cabeza. Elektra zarandea a su
hermano, pero sigue sin reaccionar. Es de lo más extraño y algo aterrador. Nate
parece un zombi. Un BMW x6 rojo hace sonar el claxon detrás suya. Nate parece
despertar y pone en marcha el coche. Lo observo mientras camino hasta que dobla
una esquina y lo pierdo de vista.
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