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domingo, 21 de abril de 2013

Capítulo 1


Aquí estoy otra vez. Después de un año fuera, por fin de vuelta al hogar. Tomo una bocanada de aire. Huele a adolescentes y a libros nuevos. Busco con la mirada a Lily y a Becky, pero no las veo por ninguna parte. ¿Será posible que lleguen tarde el primer día de instituto? ¿De nuestro último año de instituto? Parece ser que sí. Me acerco a recepción a preguntar si mi taquilla sigue siendo la misma. La señora Williams me mira tras las enormes gafas que lleva y sonríe.
̶            ¡Cassandra Griffin! – exclama – Te veo bastante recuperada.
̶            Sí – admito con una sonrisa –. Es de lo que se trataba.
Ella asiente y mira en un montón de papeles.
̶            Tu taquilla sigue siendo tuya – dice al fin –. ¿Recuerdas la combinación?
̶            Es imposible de olvidar.
Me marcho de recepción contenta de ver que la señora Williams siga siendo la misma de siempre, porque tengo miedo de que las cosas hayan cambiado mientras no estaba.
Saco el libro que estoy leyendo de la mochila y lo abro. Enseguida me sumerjo en la lectura mientras camino por los pasillos en dirección a mi taquilla. Las taquillas de Lily y Becky están junto a las mías. No tendrán más remedio que venir a dejar unas cuantas cosas, y entonces las veré.
Choco con alguien y se me cae el libro al suelo. Mierda, ahora perderé la página por la que iba. Me agacho a recoger el libro mientras empiezo a pedir disculpas. También le he tirado los libros a la otra persona. Por sus deportivas y sus anchos vaqueros deduzco que es un chico.
̶            Perdón. Lo siento mucho – digo.
Empiezo a amontonarlos. Una libreta primero, un libro de física después, un libro negro, otro libro negro… espera. ¿Dos libros negros? Ah, uno es el mío. Me levanto y se los doy cogiendo el mío del montón.
̶            No pasa na… – algo cambia en sus ojos azules entonces, cuando roza mi mano, se vuelven fríos y resbaladizos como una pista de hielo –. Aprende a mirar por donde vas – me espeta.
̶            Lo siento. Estaba leyend…
Me interrumpe.
̶            No me importa – su voz es más cortante que el filo de un cuchillo –. Tan sólo quítate de en medio.
Me enfado. Noto como la sangre empieza a correr más rápido por mis venas y como me arden las mejillas.
̶            Oye no me hables así. Te he pedido disculpas.
̶            Te hablo como me da la gana.
̶            ¿Pero a ti qué te pasa? – le digo.
Él se aleja por el pasillo ignorando mi pregunta. Me hierve la sangre. Me giro hacia mi taquilla y veo que Becky y Lily acaban de llegar.
̶            ¿Lo habéis visto? ¿Pero quién se ha creído que es? – pregunto.
̶            Es Nathan Johnson – me contesta Lily.
̶            Es muy simpático y divertido – miro a Becky con cara de asesina.
̶            Hoy debe de haberse dejado la simpatía en casa.
Abro mi taquilla para dejar mis cosas, girando la rueda para poner la combinación, 0666. Va a ser un primer día muy largo. Cierro la taquilla y me giro hacia Lily y Becky. Tienen que contarme lo que me perdí el año pasado, ayer ya me contaron la mitad del curso, pero al parecer olvidaron mencionar al nuevo.
̶            No me dijisteis que había un chico nuevo – Lily se encoge de hombros.
̶            No era importante – dice –, pero supongo que ahora querrás saberlo todo de él.
̶            Sí.
̶            Yo iba a decírtelo, ¿recuerdas? Fue cuando Lily me soltó todo ese rollo sobre no interrumpir – miro a Becky divertida.
Ayer Lily le soltó una de sus charlas educativas, algo que la buena e impulsiva Becky no entenderá nunca.
̶            Lo recuerdo – digo.
̶            Como ya he dicho es Nathan Johnson – dice Lily mientras nos ponemos en marcha hacia nuestra primera clase.
̶            Todos le llamamos Nate – añade Becky.
Lily la fulmina con la mirada, odia que la interrumpan.
̶            Nate llegó nuevo el año pasado. Está en nuestro curso y es muy amigo de Tom y Kevin. Tiene una hermana dos años más pequeña que él que está en segundo.
̶            ¿Cómo se llama la hermana? – pregunto.
̶            Elektra – dice Becky –. La verdad es que el nombre le viene perfecto. Es la persona más rubia que he visto en mi vida, parece que no tiene cejas de lo rubia que es y tiene los ojos verde dorados, es increíble. Es muy simpática y alegre, me recuerda a ti cuando estabas en primero.
̶            Sigo siendo alegre y simpática – digo.
Aunque la verdad es que después del primer curso de secundaria empecé a empeorar y a apagarme como la luz de una vela que se consume. Me recorre un escalofrío al recordar aquel año. Fue el peor de todos. Casi me vuelvo loca y… casi muero. Tuve que tomarme un año de descanso.
̶            ¿No estarás pensando en pagarla con su hermana? – hay un poco de alarma en los ojos de Lily, sabe de lo que soy capaz cuando me enfado.
̶            No – digo – ¿Sabéis por qué se cambió de instituto?
̶            Ni idea – Lily se encoge de hombros.
̶            Tuvo mucho éxito con las chicas – miro a Becky alzando una ceja –. Todas estaban coladitas por él y se lio con unas cuantas – explica.
̶            Es bastante guapo – dice Lily y estoy totalmente de acuerdo muy a mi pesar.
Su pelo castaño oscuro, demasiado largo para mi gusto, con el flequillo rizándose y cayéndole sobre los ojos, fríos y azules como el hielo. La camiseta blanca – de manga corta y cuello de pico – de algodón que llevaba resaltaba su piel morena y le marcaba un poco los músculos. Y el vaquero ancho azul  oscuro con las deportivas Nike. Demasiado perfecto. Seguramente es un chulo y un creído que tratará a las chicas como una si fueran de usar y tirar.

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